Grandes erupciones dieron paso al dominio de los dinosaurios
La extinción masiva que acabó con los grandes ancestros de los cocodrilos y que permitió la expansión de los dinosaurios del Jurásico se debió probablemente a grandes erupciones volcánicas y al rápido cambio climático resultante, Read more
Calentamiento inductivo de nanopartículas para tratar el cáncer
La empresa zaragozana nanoScale Biomagnetics trabaja en el desarrollo y fabricación de equipos para HTM, una técnica que consiste en el calentamiento inductivo de nanopartículas magnéticas con fines terapéuticos, especialmente para tratar tumores malignos.
Según indicó el científico Nicolás Cassinelli a Europa Press, el calentamiento por inducción, que se aplica desde el siglo XIX, supone que un material magnético es expuesto a un campo también magnético variable para que se produzcan corrientes en su interior que pueden llegar a calentarlo.
El Spirit ya no dejará más huellas en Marte
La NASA ha anunciado que el Spirit, vehículo marciano dotado con un laboratorio científico móvil, ya no se moverá más. En marzo de 2009 las seis ruedas del Spirit quedaron atrapadas en un foso de arena, del que finalmente no ha podido salir, tras el intento fallido de desprenderse de una de las ruedas más dañadas.
Aún así, los responsables del proyecto dicen que “este no es un día de luto para la Spirit”, decía Douglas McCuistion, pues podrá seguir operando como estación científica estática, eso si, si es capaz de superar el invierno marciano que se avecina.
No creo que los diseñadores del Spirit estén decepcionados al punto que crearon una máquina prevista para unos tres meses de duración que lleva funcionando aproximadamente seis años. Si sus paneles solares no se pueden orientar hacia el sol, lo más probable es que cuando termine el invierno marciano sus baterías estén agotadas.
Es tiempo de un nuevo Spirit.
Aquí os dejo unas imágenes de la máquina intentando salir de la trampa de arena.
Abonando la Razón
Hoy os traigo a un grupo de colegas que se dedican a abonar el campo de la razón en un país que para los que vivimos ne la desinformada Europa. El Pakistán Science Club, como ellos mismos dicen en su web, desarrolla su actividad en un entorno hostil para la ciencia, pero no cabe la menor duda de que gracias a la incansable labor de este equipo la ciencia no morirá en Pakistan.
El Efecto Seebeck. Cómo funcionan los Termopares.
A principios de 1820, Thomas Johann Seebeck, nacido en la actual Tallin (Estonia) en 1770, realizó variados experimentos en la búsqueda de una relación entre la electricidad y calor. En 1821, soldando dos alambres de metales diferentes (cobre y bismuto) en un lazo, descubrió accidentalmente que al calentar uno a alta temperatura y mientras el otro se mantenía a baja temperatura, se producía un campo magnético. Seebeck no creyó, o no divulgó que una corriente eléctrica era generada cuando el calor se aplicaba a la soldadura de los dos metales. En cambio, utilizó el término termomagnetismo para referirse a su descubrimiento. Actualmente se lo conoce como efecto Peltier-Seebeck o efecto termoeléctrico y es la base del funcionamiento de los termopares.
En este experimento podemos comprobar como efectivamente en presencia de una diferencia de temperatura entre dos metales semiconductores distintos se crea al tiempo una diferencia de potencial (V), moviendo así el ventilador.
La Vida Interna de las Células
A una escala a veces difícil de imaginar, el interior de las células funciona de un modo comparable al de una fábrica. En su interior hay infinidad de elemento micro y nanoscópicos que realizan multitud de tareas vitales para la existencia de la vida, pero que obviamente pasan inadvertidas a nuestros ojos.
Gracias a animaciones como estas podemos acercarnos y ver de cerca cómo es la “Vida Interna de las Células”. Las moléculas de aminoácidos parecen cobrar vida y moverse de un lado para otro guiadas por una verdadera “voluntad”.
Ver el mundo con otros ojos
Hace unos meses podíamos leer en New York Times cómo un grupo de científicos de la Universidad de Washington en Seatle, con el Profesor de Oftalmología Jay Neitz a la cabeza de la investigación, lograba dotar a una pareja de Monos Ardilla de la Opsina responsable de la percepción del pigmento rojo. Y es que los primates que hace 150 millones de años se quedaron en el “Nuevo Mundo”, cuando Pangea se dividió, no corrieron la misma suerte que los que se vinieron a “eurasiafrica”. Los conos situados en la retina de estos últimos evolucionaron fortuitamente permitiéndonos disfrutar del mundo en “RGB”, tal y como podéis comprobar todos los que veis sin problema los tonos rojos.
Pero lo más llamativo es el método. El gen de la opsina roja se introdujo en el ADN de los monos a través de las cepas de virus estándar empleadas en experimentos de terapias génicas. Inyectadas en el ojo, el virus donó el gen de la opsina a los conos del mono, junto a una pieza de ADN que ordenaba a los conos fabricar la nueva opsina roja con preferencia sobre su propia opsina verde.
Como algunos conos se infectaban con el virus y otros no, los monos contaban tanto con conos rojos como con conos verdes operativos, además de sus conos azules que no resultaron afectados.
Y como siempre en el mundo de la ciencia, una respuesta da lugar a mil nuevas preguntas. Podemos modificar genéticamente a un Mono Ardilla para que vea colores para los que no le preparó la naturaleza. ¿Y qué más? ¿Podremos hacer lo mismo, no con los colores del espectro visible, sino con longitudes de onda del espectro electromagnético no perceptibles por el ojo humano? Pensad en las aplicaciones técnicas de sujetos capaces de ver la luz infraroja o la ultravioleta. Pero podemos ir más allá, olvidaros del ojo, ¿Y el resto del cuerpo? Decidme que todo esto no os recuerda a Spiderman.
Lo que podrían haber sido los Rayos Röntgen
Y es que la cosa sigue de aniversarios. Si ayer celebrábamos el cumpleaños de Newton repasando una de las Leyes de la Dinámica, hoy conmemoramos el descubrimiento de los “Rayos X”, que se llaman así, amen de por lo extraño de su naturaleza en aquella época, porque su descubridor, Wilhelm Conrad Röntgen, renunció a levantar ninguna patente sobre su descubrimiento y se negó a que llevara su nombre. No en vano si se dió su nombre a una antigua unidad de medida empleada para cuantificar el efecto de este tipo de radiaciones, el Roetgen.
Efectivamente, el 5 de enero de 1896 un periódico austriaco informaba que el señor Röntgen había descubierto un nuevo tipo de radiación, lo que le valió ser galardonado con el primer Premio Nobel de Física en 1901.
Esos extraños rayos capaces de atravesar la carne de modo que permitían ver los huesos dieron mucho de que hablar al poco de hacerse públicos. Al año del primer informe de Röntgen ya se habían escrito medio centenar de libros sobre el tema y los artículos en revistas científicas superaban el millar.
Sin duda las aplicaciones más conocidas se dan en el campo de la medicina, que ya se revolucionó con este descubrimiento en la misma última década del siglo XIX.
Primera Ley de Isaac Newton, la "Inercia"
Aprovechando que tal día como hoy naciera quien tanto revolucionó con sus estudios el mundo de la Ciencia del siglo XVIII, vamos a dar un repaso a nuestros conocimientos de Física, empezando por la Primera Ley de la Dinámica, la “Ley de la Inercia”.
El postulado de esta Ley enfrentaba directamente lo explicitamente asentado por la Doctrina Aristotélica que, de un modo mucho más complejo, exponía a grandes rasgos que un cuerpo solo puede mantenerse en movimiento si se aplica sobre el una fuerza directamente.
Gracias a experimentos como estos Newton demostró que “Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.“, por tanto, que un cuerpo no puede cambiar por sí solo su estado inicial, ya sea en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme, a menos que se aplique una fuerza neta sobre él.
En este anuncio que muchos recordaréis se observa claramente como las piezas del “dominó” permanecen inmutables hasta que el elemento que les precede aplica una fuerza neta sobre él.
Quimioluminiscencia o "¡Bonita Luciérnaga!"
Se entiende por Quimioluminiscencia aquellas reacciones químicas en las que la energía liberada no es calorífica u de otro tipo, si no lumínica, más claro, luz.
La reacción más conocida es la de la oxidación de los vapores de fósforo, pero en los últimos años, si bien gracias a series del tipo CSI, se ha extendido otra, la de la oxidación del Luminol con Agua Oxigenada, en presencia de un catalizador de hierro como la sangre.
Una variante de la quimioluminiscencia es la bioluminiscencia, donde las sustancias reactivas entran en contacto, por ejemplo, en el abdomen de una luciérnaga.

























