A principios de 1820, Thomas Johann Seebeck, nacido en la actual Tallin (Estonia) en 1770, realizó variados experimentos en la búsqueda de una relación entre la electricidad y calor. En 1821, soldando dos alambres de metales diferentes (cobre y bismuto) en un lazo, descubrió accidentalmente que al calentar uno a alta temperatura y mientras el otro se mantenía a baja temperatura, se producía un campo magnético. Seebeck no creyó, o no divulgó que una corriente eléctrica era generada cuando el calor se aplicaba a la soldadura de los dos metales. En cambio, utilizó el término termomagnetismo para referirse a su descubrimiento. Actualmente se lo conoce como efecto Peltier-Seebeck o efecto termoeléctrico y es la base del funcionamiento de los termopares.
En este experimento podemos comprobar como efectivamente en presencia de una diferencia de temperatura entre dos metales semiconductores distintos se crea al tiempo una diferencia de potencial (V), moviendo así el ventilador.